¿Que no soporto? Hace unos años recibí un correo de las actitudes que no soportamos. Como parte de sus frases decía que no soportaba la gente que te veía en el cine y te preguntaba que estabas haciendo, la respuesta era obvia... Recuerdo la hilaridad que me provocó ese correo con sus múltiples y sarcásticos ejemplos.
Pese a eso, y con los años a cuestas he podido engrosar mi lista de momentos insoportales....
No soporto las personas que no te dejan hablar porque solo quieren hablar de sí mismas y si vos tuvieras la palabra solo hablarías de vos misma
No soporto la gente que te restriega su felicidad en la cara cuando vos sos un amargado y no has podido ser feliz
No soporto la gente que se burla de los demás con cinismo, sarcasmo y un humor particular pero si tuviera esa habilidad haría lo mismo.
No soporto a los que ni siquiera se soportan a sí mismos.
P.D. En medio de la insoportabilidad del ser, volví a mi mundo a ver si sigo soportándome
viernes, 23 de febrero de 2007
lunes, 8 de enero de 2007
El poder de la memoria
Siempre me he sentido orgullosa de mi buena memoria. He creído que mi memoria de elefante hace que todos me cuenten sus historias para que dentro de 5 años yo se las recuerde, con lujo y detalles.
“Yo nací para recordarle a la gente las cosas” Esa es mi misión en la vida. Soy la que llama a sus amigos para decirles hoy cumple años tal persona, recuerde llamarlo. O decirle a mis compañeros, recuerde que hoy tiene que hacer esto. O cuando están contando una historia y me preguntan pero no recuerdo como fue eso, Laura te recuerdas? Siempre tengo la respuesta exacta.
Ha sido mi mayor ventaja y la gente comenta mi capacidad de almacenamiento en mi disco duro con sorpresa, asombro y hasta dudando si hago trampa para recordar cosas.
Pero hoy, ya no quiero recordar. Prefiero dejar mi “gran” habilidad de lado.
Descubrí por qué soy tan buena recordando, y es que además de saber recordar me gusta vivir del y en el pasado… ¡Qué mal! Prefiero no tener memoria.
Las personas que no tienen memoria solo viven hacia delante. Aunque quisieran no pueden recordar. Así que poco a poco, voy a ir castigando a mi memoria. Ya no le recordaré a mis amigos los cumpleaños de nadie, ni le diré a la gente que se recuerde que me había dicho que por favor le recordara hacer equis cosa, ni recordaré las historias. Cuando alguien me pregunte si puedo recordar aquella historia, responderé con una sonrisa: Lo siento, no recuerdo, me falla la memoria.
“Yo nací para recordarle a la gente las cosas” Esa es mi misión en la vida. Soy la que llama a sus amigos para decirles hoy cumple años tal persona, recuerde llamarlo. O decirle a mis compañeros, recuerde que hoy tiene que hacer esto. O cuando están contando una historia y me preguntan pero no recuerdo como fue eso, Laura te recuerdas? Siempre tengo la respuesta exacta.
Ha sido mi mayor ventaja y la gente comenta mi capacidad de almacenamiento en mi disco duro con sorpresa, asombro y hasta dudando si hago trampa para recordar cosas.
Pero hoy, ya no quiero recordar. Prefiero dejar mi “gran” habilidad de lado.
Descubrí por qué soy tan buena recordando, y es que además de saber recordar me gusta vivir del y en el pasado… ¡Qué mal! Prefiero no tener memoria.
Las personas que no tienen memoria solo viven hacia delante. Aunque quisieran no pueden recordar. Así que poco a poco, voy a ir castigando a mi memoria. Ya no le recordaré a mis amigos los cumpleaños de nadie, ni le diré a la gente que se recuerde que me había dicho que por favor le recordara hacer equis cosa, ni recordaré las historias. Cuando alguien me pregunte si puedo recordar aquella historia, responderé con una sonrisa: Lo siento, no recuerdo, me falla la memoria.
martes, 2 de enero de 2007
¡Trágame tierra!
Para el 2007 no voy a hacer ningún propósito nuevo. Igual, nunca los cumplo!!! Me conformaré con lo que venga. Sin embargo, espero decir menos: ¡Trágame tierra! En nuestras vidas ¿Cuántas veces hemos dicho trágame tierra? Y lo peor aún es que la tierra no te traga… NUNCA!!!
• Primero, la clásica... Estar hablando en una fiesta acerca de alguien y aunque te retuercen todos los ojos y te tocan el brazo, en el preciso momento que decis algo sobre esa persona, todo mundo conspira para guardar silencio y vos, al mejor estilo del “chavo”, hablas en tu tono de voz más alto, mientras esa persona pasa a tu lado, en medio de las diferentes expresiones de todos...
• Están también las trágame tierra por descuido… Por ejemplo, cuando le envías a un chico el mensaje de texto que era para una amiga, acerca de su cita de ayer y tras de eso él te lo responde, y ojalá haya sido una mala cita.
• Lamentablemente, también somos culpables de muchos trágame tierra… esas que te pasan por mentir…Decirle a un amig@ que no vas a salir porque estas enferma y encontrártel@ a la medianoche sumergida en un fiestón, pero sin tu amig@
• Las mejores son las inesperadas, porque ninguna de estas situaciones las ves venir… si las vieras venir harías lo imposible para esquivarlas, porque sino la gente llegaría a pensar que te gusta meterte en problemas o que sos un idiota. Despertar después de una borrachera al lado de un mae, salir de su casa y en la entrada de la puerta su madre quien viene de visita y te invita a pasar el día con ellos: Tu, (el burro por delante, por supuesto ¿dónde más vas a estar?), el mae del que estás huyendo y su mamá.
• También están las entradas triunfales de otros que para uno significan trágame tierra: Estar en un bar con un chico y observar, como en cámara lenta, entra por la puerta tu otro galán y darse cuenta que además de frecuentar el mismo lugar, gustarle la misma chica, también se conocen y más tiempo de lo que vos los conocés a ellos. O también cuando jugas de artista y te desgalillas en un karaoke con una de esas canciones de desamor y ves a tu ex entrar por la puerta mientras vos estás subida en la tarima y no vas a volver a pegar ni una sola nota (¿quién dice que antes sí pegabas las notas?)
A través de los años recopilamos una lista enorme de “trágame tierra” y esperamos, fehacientemente, que con los años, la tierra nos trague menos. Al final de cuentas, mis tragadas de tierra, las tuyas y las de los otros, se convierten en historias de una mesa en un bar, el mismo día que una nueva tragada de tierra está a punto de aparecer, esperándote, a la vuelta de la esquina.
• Primero, la clásica... Estar hablando en una fiesta acerca de alguien y aunque te retuercen todos los ojos y te tocan el brazo, en el preciso momento que decis algo sobre esa persona, todo mundo conspira para guardar silencio y vos, al mejor estilo del “chavo”, hablas en tu tono de voz más alto, mientras esa persona pasa a tu lado, en medio de las diferentes expresiones de todos...
• Están también las trágame tierra por descuido… Por ejemplo, cuando le envías a un chico el mensaje de texto que era para una amiga, acerca de su cita de ayer y tras de eso él te lo responde, y ojalá haya sido una mala cita.
• Lamentablemente, también somos culpables de muchos trágame tierra… esas que te pasan por mentir…Decirle a un amig@ que no vas a salir porque estas enferma y encontrártel@ a la medianoche sumergida en un fiestón, pero sin tu amig@
• Las mejores son las inesperadas, porque ninguna de estas situaciones las ves venir… si las vieras venir harías lo imposible para esquivarlas, porque sino la gente llegaría a pensar que te gusta meterte en problemas o que sos un idiota. Despertar después de una borrachera al lado de un mae, salir de su casa y en la entrada de la puerta su madre quien viene de visita y te invita a pasar el día con ellos: Tu, (el burro por delante, por supuesto ¿dónde más vas a estar?), el mae del que estás huyendo y su mamá.
• También están las entradas triunfales de otros que para uno significan trágame tierra: Estar en un bar con un chico y observar, como en cámara lenta, entra por la puerta tu otro galán y darse cuenta que además de frecuentar el mismo lugar, gustarle la misma chica, también se conocen y más tiempo de lo que vos los conocés a ellos. O también cuando jugas de artista y te desgalillas en un karaoke con una de esas canciones de desamor y ves a tu ex entrar por la puerta mientras vos estás subida en la tarima y no vas a volver a pegar ni una sola nota (¿quién dice que antes sí pegabas las notas?)
A través de los años recopilamos una lista enorme de “trágame tierra” y esperamos, fehacientemente, que con los años, la tierra nos trague menos. Al final de cuentas, mis tragadas de tierra, las tuyas y las de los otros, se convierten en historias de una mesa en un bar, el mismo día que una nueva tragada de tierra está a punto de aparecer, esperándote, a la vuelta de la esquina.
viernes, 29 de diciembre de 2006
LA ESPERA
Marta relee las cartas. Igual no hablan de amor, no prometen nada, solo hablan de Leandro. Mientras tanto Marta espera, espera, espera… mientras escucha Frente!. ¿Qué puede descubrir nuevo en una carta que ya leyó al menos 10 veces? No comas ansias le dicen a Marta. Pero ella, ya ha comido todas las ansias. Y tienen razón, piensa Marta, debería ser más paciente, así las ilusiones no se esfuman rápido.
Entonces, Marta decide ponerse una meta de tiempo y no querer alcanzar las cosas tan rápido. Decide hacer una lista planificada de todo lo que tiene que hacer para no pensar en Leandro.
Lee un libro, escribe un rato, se fuma un cigarro, ve una peli, visita un museo, piensa en el trabajo, habla con sus amigas. Se prohíbe a sí misma hablar de Leandro. Leandro que no existe, Leandro que nadie conoce, del Leandro que a nadie le ha contado, pero con el que se escribe cartas secretas y a quien espera volver a ver. “Here you come to calmly kill me drum behind my eyes” Ha pasado una semana sin saber de él…
Y piensa que Leandro llamará. Cambia las estaciones de la radio. El destino quiere que piense en Leandro. Llama por favor de Alejandra Guzmán ¿quién pide esa canción en la radio?, cambia la estación… ahora es Timbiriche… llamarás, porque si no es ahora, será mañana… La canción no decía ¿me amarás?, no Marta está segura que decía llamarás…, mejor se pasa a las estaciones de música en inglés… oh, oh, Houston, we have a problem… Es Blondie! Call me, call me, call me anytime…
Mejor apago el radio, piensa Marta. ¿Cómo se dice: el radio o la radio? La verdad, no importa. Prende el tele, ve otra película, suena el teléfono, pero nunca es él… ¿Cómo va a ser él? ¿Qué le va a decir Leandro a Marta? No hay nada que decirse… Pero solo basta una palabra.
Marta se pregunta si existe, claro que existe, se dice. Yo lo ví una vez. Empieza a dudar si lo vio, luego se duerme y sueña con Leandro. ¿Ves que sí existe? Se dice a sí misma. Pero Leandro no llama, son otros números los que aparecen en su “Caller ID”, números de carne y hueso.
Marta se pregunta ¿Qué estará haciendo Leandro? ¿Paseando al perro? ¿Tendrá un perro o tendrá un gato o tal vez un pez? Se imagina que si Leandro la llegara a conocer se enamoraría de ella. Pero Marta solo espera, espera, espera y vuelve a hacer la lista de las cosas que puede hacer para no pensar en Leandro.
Entonces, Marta decide ponerse una meta de tiempo y no querer alcanzar las cosas tan rápido. Decide hacer una lista planificada de todo lo que tiene que hacer para no pensar en Leandro.
Lee un libro, escribe un rato, se fuma un cigarro, ve una peli, visita un museo, piensa en el trabajo, habla con sus amigas. Se prohíbe a sí misma hablar de Leandro. Leandro que no existe, Leandro que nadie conoce, del Leandro que a nadie le ha contado, pero con el que se escribe cartas secretas y a quien espera volver a ver. “Here you come to calmly kill me drum behind my eyes” Ha pasado una semana sin saber de él…
Y piensa que Leandro llamará. Cambia las estaciones de la radio. El destino quiere que piense en Leandro. Llama por favor de Alejandra Guzmán ¿quién pide esa canción en la radio?, cambia la estación… ahora es Timbiriche… llamarás, porque si no es ahora, será mañana… La canción no decía ¿me amarás?, no Marta está segura que decía llamarás…, mejor se pasa a las estaciones de música en inglés… oh, oh, Houston, we have a problem… Es Blondie! Call me, call me, call me anytime…
Mejor apago el radio, piensa Marta. ¿Cómo se dice: el radio o la radio? La verdad, no importa. Prende el tele, ve otra película, suena el teléfono, pero nunca es él… ¿Cómo va a ser él? ¿Qué le va a decir Leandro a Marta? No hay nada que decirse… Pero solo basta una palabra.
Marta se pregunta si existe, claro que existe, se dice. Yo lo ví una vez. Empieza a dudar si lo vio, luego se duerme y sueña con Leandro. ¿Ves que sí existe? Se dice a sí misma. Pero Leandro no llama, son otros números los que aparecen en su “Caller ID”, números de carne y hueso.
Marta se pregunta ¿Qué estará haciendo Leandro? ¿Paseando al perro? ¿Tendrá un perro o tendrá un gato o tal vez un pez? Se imagina que si Leandro la llegara a conocer se enamoraría de ella. Pero Marta solo espera, espera, espera y vuelve a hacer la lista de las cosas que puede hacer para no pensar en Leandro.
martes, 26 de diciembre de 2006
Sentirse viv@
¿Qué significa sentirse viv@?
Sé que el no estar muerto no es sinónimo de estar viv@, ni tampoco tener algo en que matar el tiempo significa estar viv@... Entonces...¿Qué significa estar viv@?
¿Pegarse una borrachera para que al día siguiente tengas un dolor de cabeza terrible? Sabes que estas viv@ porque al menos te duele algo...
O leerte un libro, escuchar a tus amigos con sus problemas o encontrar algo que hacer, solo para matar el tiempo... Conocer a alguien, ligar, saber que no va a durar y repetir el ciclo otra vez; caer, "comer mierda", levantarse, volver a caer pero con otros errores, nuevos, esos que no conocías, volver a "comer mierda" otra vez y levantarse de nuevo...
Todos los días pongo mi mano bajo mi nariz para asegurarme que sale aire, me toco el pulso de vez en cuando para ver si todavía se siente, sé que estoy viva... pero qué hacemos para sentirnos vivos...
Pues eso que hacemos todos los días, aunque no hagamos nada... ¿Quién puede juzgarnos por la forma en que decidamos vivir nuestras vidas? o porque otros crean que tienen una vida más "cool" que otros? ¿Quién da derecho a decirte cómo estas viviendo tu vida? Nadie, bueno solo vos mismo tiene esos derechos...
Sé que el no estar muerto no es sinónimo de estar viv@, ni tampoco tener algo en que matar el tiempo significa estar viv@... Entonces...¿Qué significa estar viv@?
¿Pegarse una borrachera para que al día siguiente tengas un dolor de cabeza terrible? Sabes que estas viv@ porque al menos te duele algo...
O leerte un libro, escuchar a tus amigos con sus problemas o encontrar algo que hacer, solo para matar el tiempo... Conocer a alguien, ligar, saber que no va a durar y repetir el ciclo otra vez; caer, "comer mierda", levantarse, volver a caer pero con otros errores, nuevos, esos que no conocías, volver a "comer mierda" otra vez y levantarse de nuevo...
Todos los días pongo mi mano bajo mi nariz para asegurarme que sale aire, me toco el pulso de vez en cuando para ver si todavía se siente, sé que estoy viva... pero qué hacemos para sentirnos vivos...
Pues eso que hacemos todos los días, aunque no hagamos nada... ¿Quién puede juzgarnos por la forma en que decidamos vivir nuestras vidas? o porque otros crean que tienen una vida más "cool" que otros? ¿Quién da derecho a decirte cómo estas viviendo tu vida? Nadie, bueno solo vos mismo tiene esos derechos...
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